martes, 17 de mayo de 2011
viernes, 6 de mayo de 2011
Lo que parece y lo que será
Cuando decidí crear este blog pensaba hacerlo enteramente con orientación profesional. Bien, no puedo sostenerlo con ese propósito. Pensé y pensé. Me senté y discutí con mis ideas, me tomé más de un mate. Me comí más de un paquete de Mogul, lo que decididamente no ayuda a pensar, y llegué a la conclusión de que un blog profesional es exactamente lo que no leería al momento de buscar una persona que lleve a buen puerto mis proyectos, sencillamente porque una persona es pasión, ardor, conflictos, miedos, alegrías y tristezas; frustraciones, búsquedas y encuentros, pero sobre todo, búsquedas infructuosas. También una persona convive con el esfuerzo cotidiano, el sacrificio y finalmente, con las satisfacciones. He aquí el problema. Describir y escribir acerca de todo esto, no puede únicamente centrarse en lo profesional. De ninguna manera.
No podría ni por un momento sentir que sólo soy mi trabajo. Tengo un hijo hermoso. Una novia fenomenal. Una familia antológica. Amigos de fierro y de los otros, aquéllos que de puro humildes se esconden y esperan que nos llegue el momento para compartir con ellos. Tengo una pasión indeclinable: el conocimiento. La política y la realidad me completan. La idea de justicia, la de los tribunales y la social, me obsesiona. Tengo una biblioteca abrazadora, de las que exigen atención y respeto. Tengo una guitarra que me ve poco y un bajo, prestado, que me ve bastante más que la guitarra pero sólo por el hecho de no tener lugar en el placard para guardarlo. Y tengo Aikido, que sospecho me ayudará a afrontar los difíciles momentos en la vida.
También tengo mi computadora, fiel amiga de siempre y que sufre la obstinada consecuencia de ser el cuchillo de palo en la casa de este herrero.
Sí, voy a escribir acerca de mi trabajo, de programación, de nuevas experiencias dentro de la tecnología, pero también le voy a dar lugar a todo esto porque tengo para mí que si un hombre sólo es su trabajo, es medio hombre.
Yo soy papá, hijo, hermano, novio, amigo.
Y por fin, programador.
Un hombre entero.
No podría ni por un momento sentir que sólo soy mi trabajo. Tengo un hijo hermoso. Una novia fenomenal. Una familia antológica. Amigos de fierro y de los otros, aquéllos que de puro humildes se esconden y esperan que nos llegue el momento para compartir con ellos. Tengo una pasión indeclinable: el conocimiento. La política y la realidad me completan. La idea de justicia, la de los tribunales y la social, me obsesiona. Tengo una biblioteca abrazadora, de las que exigen atención y respeto. Tengo una guitarra que me ve poco y un bajo, prestado, que me ve bastante más que la guitarra pero sólo por el hecho de no tener lugar en el placard para guardarlo. Y tengo Aikido, que sospecho me ayudará a afrontar los difíciles momentos en la vida.
También tengo mi computadora, fiel amiga de siempre y que sufre la obstinada consecuencia de ser el cuchillo de palo en la casa de este herrero.
Sí, voy a escribir acerca de mi trabajo, de programación, de nuevas experiencias dentro de la tecnología, pero también le voy a dar lugar a todo esto porque tengo para mí que si un hombre sólo es su trabajo, es medio hombre.
Yo soy papá, hijo, hermano, novio, amigo.
Y por fin, programador.
Un hombre entero.
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